Manuel Rodríguez: Forma y anima montoneras en la región de Curicó y en las costas de Vichuquén. Perseguido se disfraza de comerciante, pero los perseguidores le reconocen y cuando creen segura su presa, Manuel Rodríguez se salva arrojándose al río Mataquito.
El Guerrillero Francisco Villota: Hacendado de Teno que dirige un grupo de guerrilleros y entra a la historia y la leyenda por los mismos caminos de Manuel Rodríguez, del cual recibe lecciones.
Los Bandoleros de los Cerrillos de Teno: Temidos entre los viajeros que van de Santiago a Curicó y viceversa. Las diligencias son asaltadas por los "pela-cara", ya que desollan el rostro de sus víctimas para que no sean reconocidas. Los Cerrillos de Teno son llanuras con centenares de pequeñas eminencias, cubiertas de vegetación, donde se encubren los asaltantes. Estos infunden miedo desde la Colonia hasta después de la Independencia. Hay bandidos patriotas que asaltan a los españoles. De estas partidas es "El Cenizo" , Paulino Salas, de considerable prestigio entre los cerrilleros. Debe su nombre de "Cenizo" a que en Santiago tiene casa en la calle de la Ceniza (hoy San Martín). Aquí viene a buscarlo la policía y le dispara un balazo que le hiere en una pierna y lo deja inválido, debiendo usar muletas. Un día el Cenizo deja el bandidaje y vive en paz. Indultado de todas sus fechorías por los servicios prestados a la patria, se afinca tranquilamente en la villa de Curicó, pero inquieto en la imaginación del pueblo.
Pascual Espinoza y Santiago Campos: Son dos famosos salteadores a los que se les ejecuta en Curicó y se cuelgan sus cabezas en postes cerca de la hacienda de Guaico. Las cabezas son retiradas y enterradas en el camino, donde se colocan cruces y se encienden velas.
Oyarce: Bandido astuto, feroz con sus enemigo y de prodigiosas condiciones de jinete. A la carrera de su caballo, corta la cincha de la montura y sigue adherido al lomo de la cabalgadura. Nunca lo sorprenden las autoridades. Entra a Curicó a casa de sus encubridores, con frecuencia carniceros que compran bajos la carne de las reces robadas. Uno de estos lo delata por venganza. Perseguido en el campo, llega hasta la barranca de un río y se lanza, pero el soldado que lo persigue hace lo mismo y ambos se traban en una lucha, en que es vencido el ladrón. Acribillado a heridas, es llevado a la cárcel de Curicó y ejecutado más tarde. Éste es el último célebre de los Cerrillos.
El Gato: Santiago Abrigo, se caracteriza por su audacia, astucia. En una ocasión dirige un asalto, en día de pago, a una hacienda de la provincia de Curicó. Se lleva todo el dinero y la proeza es ejecutada por él y dos hombres, pero hace creer a todos, que venía acompañado por una cuadrilla de bandoleros.